Tras la frustrada intentona de visitar el pico más alto de la comunidad de Madrid, nos fuimos a La Jarosa aprovechando la bajada.
Andando llegamos hasta el valle de los caídos y nos colamos saltando el muro. Luego nos comimos el bocata en una de las ermitas y terminamos haciendo el gañán por el lago.
El día se estaba poniendo feo por allí arriba y el corsa no da para mucho. Volvese fue la solución más acertada...
La Jarosa como siempre tan acojedora... Nos sentíamos
como en casa.
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